El Mito de la Escasez
Lo principal que destaca Pimbert es que todavía hay suficiente comida en el mundo para dar de comer a todos. «Los problemas reales -dijo en una entrevista realizada por TIERRAMERICA- son la distribución alimenticia y la desigualdad de los ingresos». Dijo que se presta, en general, mayor atención a los avances tecnológicos que tienden a incrementar la producción y, por ende, las ganancias, pero que se atienden menos los problemas de los alimentos y la tierra, que son esenciales.
Pimbert propone algunas alternativas, englobadas en lo que él llama «Soberanía Alimentaria»: la idea es que los alimentos se consuman en el mismo lugar donde se producen, dando más control a los ciudadanos, siendo a la vez más democrático y ecológico. A la vez genera ingresos locales, ayuda a las distintas comunidades, y «potencia la diversidad culural. Después de todo, la comida es cultura», resalta Pimbert.
El experto en agricultura y medio ambiente dice que los gobiernos deberían fomentar políticas que protejan la producción regional de alimentos, bloqueando importaciones a precios muy bajos de países que subsidian la agricultura. Esto es fundamental para los países pobres y emergentes, cuestión que estuvo sobre el tapete durante las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC), por los planteamientos realizados por el bloque Brasil-China-India.
Lo importante es que estos temas generen debate y que no se mistifiquen las causas. Decir que hay hambre en el mundo porque no se producen suficientes alimentos es, por lo menos, pecar de ignorante. Hacen falta políticas de Estado que protejan la soberanía alimentaria de los países para no someter un tema de tal magnitud a los vaivenes del mercado.
Fuente | tierramerica
el 24-05-2008
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