Una Triste Historia Social II
El hombre es retirado militar, sustenta básicamente la economía del hogar, abusa del consumo de alcohol y maltrata a su esposa.
Por años la mujer soporta castigos físicos, maltrato psicológico y agresiones como dejarla fuera de la casa por noches enteras.
Es controlada en forma paranoica por el violento hombre y no le gusta que ella sea independiente y trabaje por su cuenta, entre otras cuestiones machistas.
La mujer, mediante una valiente decisión abandona al sujeto quedando en la calle.
Luego de un tiempo logra instalarse en una humilde vivienda con dos de sus más pequeños hijos y en un trágico hecho la misma se incendia perdiendo todas sus pocas pertenencias.
A pesar de todo, la mujer no baja los brazos pues lo más difícil que fue lograr la libertad tras años de maltratos estaba conseguido, sin embargo, no sería sencillo salir adelante.
En estos días, la mujer realiza trabajos de limpieza puntuales y junto a su hijo levantaron una precaria vivienda de no más de cuatro metros cuadrados, con paredes y techo de chapa, de la mano de algunos vecinos de la zona periférica de la ciudad y en un pequeño terreno que ocupan para ello.
Aún no ha llegado lo más duro del invierno pero esta gente se encuentra a la deriva, sin embargo, están entusiasmados ya que podrían estar recibiendo ayuda a fin de tener una vivienda digna, un trabajo mejor y una salida educativa y de integración social para su hijo, dependen de la solidaridad y de la buena voluntad de los servicios sociales, estorbados muchas veces por la Maldita Burocracia.
Su hija se ha mudado con el padre ya que no ha podido adaptarse a estas difíciles condiciones existenciales, lo que es entendible, de todas formas ve a su madre cuando puede; una mujer valerosa que escapando del infierno busca un lugar digno en el mundo para ella y los suyos.
Deseamos sinceramente el mejor desenlace para esta gran mujer y su familia.
el 09-05-2008
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