No le pegues al médico…puedes ir a la cárcel
El día 5 de mayo de 2008, se firma en Madrid un protocolo que intenta proteger a los médicos que son víctimas de la agresión de usuarios de los centros sanitarios de la región, condenando a los agresores con hasta cinco años de cárcel.
La llamativa medida de carácter jurídico es el resultado de un trabajo que se viene realizando desde hace tres años y que intenta facilitar la reducción de agresiones al personal sanitario y sobre todo médico que no deja de crecer.
El Colegio de Médicos de Madrid con Juliana Fariña en la presidencia firmará junto al Fiscal de la Comunidad de Madrid este documento que pretende proteger a los trabajadores de la salud ante posibles daños, poniendo, a mi entender, sobre la mesa un tema más a ser tratado en la agenda que atañe a la violencia en la sociedad.
Puede resultar interesante analizar las circunstancias que llevan a los usuarios de los servicios de salud a agredir a aquellos que supuestamente tienen el conocimiento y las herramientas técnicas para ayudarlos a lograr un bienestar físico y emocional o sopesar las medidas concretas que toman los médicos para ampararse ante futuras agresiones por parte de aquellos que solicitan sus servicios, sin embargo, hay un tema que subyace a los distintos sectores y situaciones concretas que los engloba a todos y nos fuerza a dimensionar el problema como un problema de violencia.
Estamos acostumbrados a escuchar hablar sobre violencia doméstica, violencia de género, violencia en el deporte, acoso en el trabajo (mobbing), acoso en la escuela (bullying), etc. y ahora, violencia en el ámbito sanitario. La violencia es una situación transversal a todos los ámbitos y como tal tendría que ser analizada y considerada.
Por esto, más allá de debatir en base a esta resolución que puede transformar a un paciente en recluso o a un médico agredido sin posibilidad de defenderse en uno que encuentra protección en la ley, pongo el acento en un aspecto medular que no se puede soslayar si se quiere intervenir realmente en la violencia: las formas legitimadas y naturalizadas de resolver los conflictos que toman a la agresión (en su forma física, emocional y sexual) como la favorita para logar tales fines.
¿Bastará con la rehabilitación o esta es una última medida cuando la educación, la promoción y la prevención fallaron en algún punto?
Fuente: El Pais.com
el 06-05-2008
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